Close

DOMINGO DÉCIMO DESPUÉS DE PENTECONSTÉS

DOMINGO DÉCIMO DESPUÉS DE PENTECONSTÉS

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

La Epístola y el Evangelio tienen una conexión muy profunda, comienza diciendo la Epístola que la unión que debemos tener con nuestro Señor Jesucristo, esa unión es capital, es muy importante porque de esa unión se van a desbordar todas las consecuencias de nuestra existencia, por una parte encontraremos lo bueno que hay de nosotros y creo que es mucho y por otra parte lo que en nosotros existe que en teoría debía de ser bueno, pero que lo corrompemos y entonces no reúne la característica de bondad que es lo que agrada a nuestro Señor. Nadie, hablando por Dios, desprecia a nuestro Señor y nadie que alaba a nuestro Señor, es por sí mismo, sino inspirado por Dios, Se habla de nuestro Señor Jesucristo, pensando así, inmediatamente marca nuestros caminos.

Aquel que alaba a nuestros Señor entonces es de nuestro Señor Jesucristo, pero no es de parte de él como si fuera su propia cosecha, mas sin embargo no se queda sin mérito. Aquel que desprecia a nuestro Señor, es absolutamente de parte de él, no es de parte de Dios y tampoco se queda sin castigo. ¿Cómo sabemos cuánto amamos a nuestro Señor? ¡Con todo lo que poseemos! Soñamos siempre en un mundo equilibrado, en una Capilla perfecta, en una familia funcional, cada quién cumpliendo su deber, cuando era niño y se leía con Monseñor Martínez, siempre me quedaba bien grabada esta frase: Y QUE CADA CUAL CUMPLA COMO VOS MANDAIS CON SUS DEBERES, y de algo muy grande bajaba a algo muy pequeño. ¿Cuál es mi deber? Yo tenía entonces 13 años, OBEDECER A MIS PADRES, ARRIMAR ALGO QUE COMER A MI CASA, CUMPLIR CON LO QUE ME PROPONGO, SER REALMENTE BUEN ESTUDIANTE, BUEN COMPAÑERO, AMIGO, LEAL, FIEL, y aunque aparentemente a esa edad bajaba a algo muy pequeño, en realidad es algo magnífico, que cada quien cumpla como vos mandáis con sus deberes, ese cuadro, siempre aparece delante de mis ojos, cuando se trata de emprender una obra y viene a ser de una característica maravillosa el resultado que se sueña. Porque lo que dice el Apóstol, nos va a llevar justo a reflexionar sobre estos aspectos, estos temas, si yo tengo que bendecir a nuestro Señor porque Dios me ha inspirado, y no me es lícito maldecirlo, la bendición de nuestro Señor la voy a ejercer en las obras, en lo que yo realice, porque comienza a decir que hay diversidad de dones, muchos dones, cada quién de nosotros está adornado, ¡colmado yo diría!  

Pero esa unión no se logra, no se  logra la causa común, no se logra que trabajemos por bien de una obra mucho más elevada, mucho más grande y siento que aquí hace eco profundamente el Evangelio, queremos trabajar todos, créanme, ninguno de los que están aquí sentados de los que me están escuchando a ninguno yo atribuyo flojera, quizás nos hace falta organización, quizá purificar el orden de las cosas para poder recargar ahí, pero sobre todo en la manera práctica NOS HACE FALTA HUMILDAD. Un desprendimiento real, no de lo que yo poseo sino de lo que yo soy, para poder otorgar, sin tratar de recibir si a la manera mundana organizáramos lo que tratamos de hacer desde hace quince o veinte años, créanme que no estuviéramos en este punto, no sé dónde estaríamos, pero si hubiéramos desgastado mucho tiempo en reuniones y en comidas, platicas. Nosotros quizá estaríamos satisfechos con nosotros mismos con respecto a lo que pide el mundo, a nadie le gusta que lo desprecien a nadie le gusta que hablen mal de él a todos en el fondo de nuestro corazón nos gusta que nos digan que tenemos buena presencia, que somos inteligentes, que tenemos una fuerza de voluntad grande, que tenemos una visión enorme, que podemos hacer muchas cosas, porque finalmente está EN EL SER HUMANO.

Pero si esa diversidad de dones que nos da Dios, “Y NO SON DE NOSOTROS” nos empuja nuestro Señor a que hagamos cooperar a los demás, ¿es que tiene nombre la persona con la que debo compartir lo mío? ¡Ahí está el error! Si me tratan bien, entonces comparto lo que poseo con la otra persona; no, es hacerlo y es hacerlo sin ningún interés, aun en el aspecto netamente práctico _PARA QUE YO LIBERE MI ALMA. ¡DIFICIL DE COMPRENDER! ¡COMPLICADO DE LLEVAR A LA PRÁCTICA! Porque parece ser que jugamos como tontos.  ¿Quiere decir que de nuevo va a llegar alguien a servirse de mí, de lo que poseo y sin ninguna retribución? ¡ES QUE AHÍ ESTÁ LA FORMACIÓN! Pero si bajamos a quienes nosotros amamos, a quienes están de manera inmediata a nosotros entonces nos vamos a encontrar con algo más.

Algunos tienen el don de profecía, que se los ha dado Dios y predicen el futuro, algunos el don de lengua y hablan hermoso, algunos el don de resucitar y enumera a muchos en la Epístola, pues bien; eso tiene otro peligro, una vez que lo poseamos, _y acabo de afirmar y lo sostengo, porque cada quién de nosotros lleva una empresa y es jefe, en su lugar, cada quién de nosotros busca medios para subsistir y proyectar lo que se pone delante de nosotros, más ahora hay una causa más grande Y ESE ES EL PUNTO. Dos hombres se acercaron a rezar al templo, dice nuestro Señor que uno confiaba en sí mismo y despreciaba a los otros y miren que hacía obras buenas, ayunaba, daba diezmo, trataba de cumplir la Ley; ¡Señor! Yo no soy como aquel publicano, no soy pecador, pero si eso es lo que siempre pide la Iglesia, que mejoremos, que tratemos de llevar una vida recta conforme a lo que se nos pide y ¿ahora se critica al fariseo que ayuna y que da diezmo? _Es que se trata de que nuestra voluntad DEBE SER PISOTEADA, o más bien, nuestra voluntad es la que debe estar al servicio de nuestro Señor, nuestra inteligencia y todo nuestro ser aunque no hagamos obras magníficas, ¿QUÉ ES GRANDE PARA DIOS? ¡RESPÓNDANME! ¿QUÉ ES MAGNÍFICO PARA DIOS? ¿VAMOS A IMPRESIONAR A NUESTRO SEÑOR? ¡NO! Pero qué maravilloso que con lo poco que poseemos, podamos hacer cosas magníficas, escucha ¡LIBERAR TU ALMA! Llenar en plenitud lo que tú tanto deseas, sé que de repente nos incomodamos o vivimos toda nuestra existencia incómodos, ¿te has preguntado por qué? ¿Cuál es el motivo por cual mi alma no está llena? Pues es que es Dios el único que te puede llenar, y así entonces este que decía las obras que realizaba y el otro que se postraba en tierra y que decía a nuestro Señor: Apiádate de mí que soy un pecador ¡ESE, FUE JUSTIFICADO! El otro no, nos pone a reflexionar mucho, nos deja cimbrados, por nuestro Señor fuimos adornados y hay que retribuir todas las cosas, capacidad existe y sobra, esa unión ese vínculo sobrenatural es el desprendimiento de nuestra pobre voluntad, es el que se busca y pide nuestro Señor. No se cansen, ES HASTA QUE DEJAMOS DE EXISTIR, cuando exhalemos el último suspiro que debemos quitarnos lo que llevamos bien puesto EL SELLO Y LA MARCA DE CATÓLICO debe ser un combatiente, hasta que se borre la existencia de aquí, pero si quieres encontrar esa plenitud hazlo así, créemelo, no hay otro medio, si no, ¿dime si lo que has buscado hasta este momento de tu vida, te ha llenado? Te invito a una vida superior, te invito a una forma de vivir y de existir que realmente es retribuida, que es apagada para el mundo mas es brillante para nuestra propia alma, hay que rezar a nuestro Señor de la manera más simple y humilde, busquemos esa plenitud al tener esa unión con Él. Que Dios los bendiga. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

BLOG COMMENTS POWERED BY DISQUS
Loading...
Loading...