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DOMINGO CUARTO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

DOMINGO CUARTO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Ya comienza el color verde, para darnos esperanza en el combate, para darnos esa tranquilidad durante los días duros de nuestra existencia, comienza así la Iglesia poniendo a nuestra consideración la afesta milagrosa de una manera muy particular sucede esto, nosotros como seres humanos, siempre lo que es raro nos atrae y aun dentro de nuestras pasiones siempre lo que despierta curiosidad, es lo que llama nuestra atención y hoy no es la excepción en la narración evangélica.  Una multitud seguía a nuestro Señor y se agolpaba para escucharlo, tan es así que estando en las orillas del lago de Genasaret, nuestro Señor, se sube a una barca, _un gesto bastante raro, por decirlo así, porque ya en la playa no hay lugar para Él y como va de bajada todo hasta llegar al nivel de mar, bien hubiera podido nuestro Señor, ponerse a la inversa en un lugar alto, pero sucede como en los teatros, en lo alto están siempre los espectadores, automáticamente nuestro Señor, se sube a una barquilla y esta era de Simón Pedro dice el Evangelio. (ESTOS DETALLES NO SON AL ACASO). Esa barquilla es la Iglesia y el que comanda la Iglesia en tiempos normales “AHORA VIVIMOS UNA SITUACIÓN EXTRAORDINARIA” mas no por eso pisoteamos las Leyes que la misma Santa Madre Iglesia ha impuesto y por eso nuestro Señor, lo hace con ese gesto, se sube y cómodamente, meciéndose en el mar está predicando, _me conmovía la manera cómo seguía esa gente a nuestro Señor, estaban ávidos de escuchar la palabra de Dios, no era este mundo que vivimos, ¡QUE HABLAMOS DE LAS COSAS DIVINAS Y MOLESTA! Siempre que tengo la ocasión, pongo el dedo en la llaga y hago reflexionar a las personas, no en el aspecto de la autoridad que Dios nos ha concedido, porque de tal manera ha trabajado el enemigo, que créanme que la desprecian y si nosotros llegamos haciendo galanura de eso que Dios nos ha dado, que es muy grande entonces las almas se cierran y siempre que se presenta la ocasión hablamos de las personas, no de la Revelación Divina, tuve una o dos ocasiones de hablar así y se hablaba de la falta de autoridad, de la coherencia que esto debe mantener, de la soledad de las personas de que cuando nos encontramos solos, no encontramos quien nos consuele. Buscando meternos en el interior de cada uno, y no mostrando que nosotros tenemos la autoridad y que nosotros poseemos la verdad y créanme que se van abriendo las puertas, una después de otra. Nuestro Señor predicaba y hablaba a cada uno lo que necesitaba, pero ese es el cúmulo de las personas, se agolpaban para seguirlo, ¿qué decía? En este tiempo que vivimos; ¿dónde está? Es que hay dos facetas en la Santa Madre Iglesia Católica con respeto a escuchar las palabras de Dios, algunos de nosotros las escuchamos cuando tenemos realmente necesidad, finalmente nos rendimos cuenta, que no podemos todo por nosotros mismos y entonces, aclamamos a Dios, rogamos insistentemente a Dios, de día y de noche, ya no es un horario para rezar nuestras oraciones, ya no es que nos ponemos algo y decimos cuando estamos bien (que en realidad es cuando estamos mal), decimos hoy no tuve tiempo para rezar el Santo Rosario, dedicarle quince minutitos, pero basta que nos aprieten las circunstancias Y CRÉANME QUE SÍ NOS VOLVEMOS PIADOSOS, DEVOTOS Y PACIENTES, pidiendo a nuestro Señor, se nos conceda lo que nosotros pedimos, esa es una manera como visita nuestro Señor, pero, nos sentimos lejos y queremos que nos oiga, que nos responda con los hechos, ¡SEÑOR, QUE SANE! ¡QUE PASE EL EXAMEN! ¡QUE TENGA DINERO PARA HACER TALES COSAS! Si no, va a suceder como en el Evangelio, me van a meter a la cárcel, ¡SEÑOR, NO TENGO PAZ Y TRAQUILIDAD! Esa es una manera como nos acercamos a Dios, a menudo es buena, pero la otra forma, la que nos gusta mucho mas, es cuando todo resplandece, cuando todo es bonito, cuando no hay frio ni calor, cuando no nos hace falta nada, pero pregunto: ¿Quién de nosotros se acuerda o pide con tanta insistencia a nuestro Señor, cuando nos encontramos así? Creemos que esa es la idea de que la Iglesia está bien y cuando no vemos esa multitud de gente, entonces pensamos que está mal, pero finalmente queremos nosotros encuadrar las cosas así.

Hoy el Evangelio nos da esa reflexión, que dentro de la Santa Madre Iglesia Católica, “QUE ES LA ÚNICA QUE POSEE LA VERDAD, LA ÚNICA QUE TIENE EL DERECHO Y LA AUTORIDAD DIVINA DE ENSEÑAR Y CORREGIR, LA ÚNICA QUE TIENE EL DEPÓSITO DE LA REVELACIÓN” ella, va a encontrarse con distintas facetas. Las almas angustiadas, que son las solitarias, sin buscar compañía, ¡gritan a nuestro Señor! Sus necesidades, si no es que esas almas RENIEGAN DE DIOS, y reprochan a nuestro Señor, ¿por qué no las asiste? ¿Por qué no les da lo que ellas con tanta insistencia le han pedido?  Toda la noche no habían logrado los Apóstoles, pescar ni un solo pez, mas cuando nuestro Señor predica a las turbas, después va a predicar a alguien más, con los acontecimientos, ya esto es una maravilla porque ¡CONVIERTE LAS ALMAS!   Esto desde la orilla, pero hay otras almas que se meten a lo profundo del mar buscando los riesgos y buscan cosas maravillosas y gloriosas, imagínense, es una barca pequeña lo único que tiene para ASIRSE cuando las olas se levanten y traguen la barca es el único tronco (LA CRUZ) donde se pueden abrazar  para buscar un sostén, para buscar una salvación, pero parece ser que esas son pocas almas, LA MAYORÍA QUEDA EN LA ORILLA escuchando la predicación de Dios, sintiendo las visitas o la ausencia de nuestro Señor.

Nuestro Señor le dice a San Pedro: ¡CONDUCE A LO PROFUNDO! Como si quisiera decir nuestro Señor, para ustedes, tengo algo más, no es la predicación ordinaria y común, claro que el temple debe ser más duro porque la gloria que promete es más grande, debes preocuparte en qué vas a emplear tu tiempo, para sacar el fruto, para redimirlo, en qué vas a emplear tu inteligencia para que brille lo que te ha dado. Todo esto, no lo puede el ser humano créanme, no es posible que el hombre camine en estas alturas y se pueda sostener, se necesita de un auxilio especial Y ES EL DE DIOS, SE NECESITA DE SU MANO. _Ayer, en la reunión de los Terciarios sacaba a colación que siempre nosotros del  Franciscano, tenemos la idea QUE ES EL POBRE ABSOLUTAMENTE E INMEDIATAMENTE AÑADIMOS A LA POBREZA LA HUMILDAD, ¡ SON DOS VIRTUDES TOTALMENTE DISTINTAS!  Hay quienes son pobres y son muy  orgullosos, hay quienes son ricos y son verdaderamente  humildes, pero quizás separamos el servicio divinos, que es lo que hace brillar a los Franciscanos, ponerse en la voluntad de Dios continuamente, sea, cual sea, y que las cosas que brillan no los hace enaltecerse. Cuando pensamos así, entonces lanzaremos las redes, esperaremos el fruto, pero créanme, cuando es de Dios, NADIE LO QUITA, queda bien marcado, ¡SON ÓRDENES SEÑORES! No es si lo deseas, si te es agradable, ¡NO! ¿LANZA TUS REDES! Y una vez que tengas los frutos, atribúyelo a nuestro Señor, entonces, SE PUSO DE RODILLAS SAN PEDRO Y LE DECIA: ¡SEÑOR! Aléjate de mí que soy un pecador, lo mismo hacían los demás, por lo que vieron en esas circunstancias. Ahí tenemos que irnos posando y ahí, tenemos que ir trabajando para el servicio divino. Que Dios los bendiga. En el nombre de Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

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